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Hija del pintor Draco Maturana (Isaac Rogelio Maturana Romesín, también ingeniero y psicólogo, hermano mayor del Premio Nacional de Ciencias 1994 Humberto Maturana) y de la psicoanalista y médico cirujano Eva Reichenstein Fergut, Andrea comienza a escribir cuentos en su adolescencia y ya a los 20 años forma parte de la antología Brevísima relación del cuento breve en Chile. Antes sus cuentos habían aparecido en antologías de concursos en los que había participado.
Estudió biología en la Universidad Católica de Chile y paralelamente participó en el taller literario de Pía Barros (1987-89) y, más tarde, en el de Antonio Skármeta y Marco Antonio de Parco Trabajó en su especialidad en un laboratorio, pero después abandonó la ciencia.
A los 23 años publicó su primer libro de cuentos —(Des)Encuentros (des)esperados—, compuesto de 13 relatos cargados de erotismo. De la Parra, en el epílogo al libro, señala que "su originalidad es sorprendente" y "su fuerza como narradora se impone de inmediato"​.
Su primera novela, El daño, tuvo un gran éxito en Chile, y le llovieron los elogios por parte de la crítica, pero luego vino un periodo de cinco años de cuasi silencio, que fue interrumpido sólo por dos libros infantiles. Como explica ella misma, “No escribí casi nada. Estaba siendo mamá, yo creo”

Su libro de cuentos No decir "explora la intimidad de la sociedad chilena contemporánea con sus miserias y sus silencios".​
Maturana ha colaborado en diferentes suplementos del diario El mercurio, como Zona de contacto, Wikén y Ya; ha dirigido talleres literarios (entre 1992 y 1998) y realizado traducciones para la Editorial Andrés Bello y TESAM-RADIAN, S.A. También ha escrito guiones para la televisión, como para la serie documental Disfrute Chile (Nueva Imagen Producciones) o el programa Cine Video. ​ y ha sido jurado en concurso de cuentos.
Sobre sus referentes, Maturana dice: "Hay muchos, en diversos momentos de mi vida.Cortázar como cuentista, sin duda. Algo del ahorro de recursos de Banana Yoshimoto, las ganas de escribir como John Irving o una novela ácida como las de Amelie Nothomb. Alguna vez estuve obsesionada con Thomas Bernhard
Tiene dos hijas;​ vive fuera de Santiago (se fue por considerar que vivir allí era un "infanticidio"),primero lo hizo en Reñaca y después se instaló en Limache , donde dirige talleres de meditación Shambhala.​ "Andrea vivía con su marido músico israelí y sus dos hijas en una zona boscosa de Reñaca. Reconoce que nunca enganchó mucho con la sociedad viñamarina, pero que vivir en Limache tampoco estaba entre sus planes. Todo cambió cuando su hija mayor, Eva, empezó a sufrir de un estrés galopante debido a las presiones del colegio al que iba. En ese momento, varias personas le comentaron a Andrea que en Limache se había instalado un colegio Waldorf Matricularon a Eva de un día para otro. Durante varios meses, todas las mañanas emprendían viaje desde Reñaca a Limache, hasta que compraron la casa y se mudaron definitivamente. Su marido, que trabaja en el Instituto de Música de la Universidad Católica de Valparaíso, viaja en metrotrén los 40 minutos que demora el viaje, y ella, que trabaja desde la casa, dedica gran parte de su tiempo a sus dos hijas", explicaba la decisión de Maturana la periodista Pilar Navarrete a fines de 2013 en la revista.

Editor(a): Sofía